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Vitaminas

Vitaminas, ¿saludables?

Si practicas deporte, y lo haces de forma habitual, tendrás un desgaste superior y unos requerimientos nutricionales también superiores. Se trata de una obviedad, cierto. Lo que no resulta tan obvio es la necesidad del consumo de suplementos vitamínicos para… retrasar el envejecimiento y tener una vida más saludable.

Como en todo, los españoles tendemos a polarizarnos, de un lado los que rechazan de plano todo lo que no sean alimentos “naturales” o ecológicos y de otro los adictos a la química, convencidos de que el consumo de fármacos o “complementos” constituye la panacea.

Los datos muestran que cada vez gastamos más en complejos vitamínicos y suplementos nutricionales. Especialmente en primavera y otoño, fechas de inicio de las dietas y los buenos propósitos.

Se trata de un negocio muy rentable.

Antes, los principales consumidores eran los ancianos, pero en la actualidad, se incorporan jóvenes, deportistas, niños, mujeres…en fin, un no parar.

Existe la creencia generalizada de la inocuidad de estas sustancias, sin embargo, nada más alejado de la realidad.

Baste, por ejemplo, recordar que, durante años, para prevenir los resfriados, se ingerían complementos de vitamina C. Cuanta más vitamina C se tomara, más protegidos estábamos. Existen hoy evidencias de la formación de cálculos renales relacionados con el exceso de vitamina C. Bastaría con medio kiwi o el zumo de una naranja para satisfacer el CDR (Consumo diario recomendado) 80µg (microgramos)

Las vitaminas, como nutrientes reguladores que son, es preciso que las incorporemos en la dieta, puesto que no somos capaces de sintetizarlas. Existen grupos de personas que pueden necesitar, siempre a criterio médico, suplementos vitamínicos por enfermedad o carencias nutricionales, pero una dieta variada y equilibrada aporta todo lo que necesitamos.

¿Por qué gastar dinero en suplementos innecesarios?

Probablemente la respuesta a esta pregunta esté en las modas y la sensación de inocuidad de estos excesos.

Aún prevalece la creencia de que el exceso de las vitaminas ingeridas son eliminadas por la orina, sin embargo, según apunta, Elena Alonsoexperta del departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, es un mito más ( y hay muchos) acerca de las vitaminas.

Existe hoy en día un consenso generalizado en cuanto a paliar las deficiencias nutricionales con aporte de vitaminas, sin embargo, esta recomendación no parece indicada al resto de la población. De hecho, se constata que el exceso de vitaminas pueden tener efectos nocivos para la salud.

Recordar el caso del ácido fólico (Vitamina B9), que si bien tiene un efecto positivo ante los efectos del embarazo, por paliar los defectos del desarrollo del tubo neural en el feto, su ingesta excesiva está relacionada con el deterioro cognitivo en mayores.

Existen riesgos evidentes, en general, asociados que recomiendan el uso racional y bajo control médico de las vitaminas y complementos en general.

Y nos preguntamos: si no existe la necesidad, ¿será la ignorancia la que nos mueva?. ¿Existe algún placer en tragarse una píldora?.  

Un poco de sentido común, por favor. Un plato de jamón, sólo en vitamina B, satisface la mitad de la CDR recomendadas.

Ante la duda, come jamón…del bueno, de Jabugo. 

 

 

 

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